CORNEZUELO DEL CENTENO

CORNEZUELO DEL CENTENO
Claviceps purpurea 

El cornezuelo del centeno es un hongo del grupo de los ascomicetos, parásito del centeno, pero también de otros cereales. El género claviceps contiene más de cincuenta especies, todas ellas parásitas de cereales. El cornezuelo se presenta como una excrecencia que se fija en los granos del cereal, de una dimensiones de 1 a 4 cm de largo por 5 mm de ancho, de color púpura a negro.

Contiene numerosos compuestos, sobre todo lípidos, esteroles, glucósidos y aminas, pero sobre todo los alcaloids del cornezuelo, ergotamina, ergocristina, ergocriptina y ergometrina. Cada una de estas sustancias tiene unas acciones farmacógicas bien diferenciadas.

Antiguamente se utilizada el cornezuelo de centeno como materia prima para extraer estos alcaloides. Para ello, se infectaban artificialmente con el hongo los campos de centeno, utilizando una variedad del cereal que maduraba más tarde que la variedad destinada al consumo humano. Sin embargo desde hace ya varias décadas, estos alcaloides se obtienen por síntesis química o por fermentaciones industriales bien controladas.

La ergotamina y sus derivados semi-sintéticos (en particular la dihidroergotamina) son vasoconstrictores arteriolares interesantes. Se utilizan para el tratamiento de la hipotensión arterial y las crisis de migraña.

La bromocriptina, derivado semisintético es un agonista dopaminérgico que actúa sobre el eje hipotálamo-hipofisiario bloqueando la producción de prolactica. La prolactica, como es sabido, es una hormona que desencadena e inicia la lactancia. La bromocriptina se utiliza en las mujeres que no desean o no pueden alimentar a sus bebés.

Otra aplicación de la bromocriptina es el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, asociada a la levodopa.

En el pasado, el cornezuelo de centeno se utilizó durante el parto por sus propiedades uterotónicas. Sin embargo hoy día se prefiere utilizar la oxitocina o análogos sintéticos de esta hormona. Sin embargo, la metilergometrina (derivado semisintético de la ergomatina) se sigue empleando para reducir las hemorragias uterina después del parto o de un raspado.

INTOXICACION

Las intoxicaciones causadas por el cornezuelo del centeno son tristemente famosas. Los testimonios más antiguos se remontan a la época de los asirios 600 años a.d.C. En la edad media y hasta en el siglo XVII hay datos de intoxicaciones masivas, siendo la "la gangrena de los soloñeses" con 7 u 8.000 muertos, una de las más conocidas. Más recientemente hay casos de ergotismo en 1926 en la URSS y en 1951 en Francia (caso del "pan maldito" en el pueblo Pont Saint Esprit). En todos los casos, se trata de envenamientos masivos en los que está alcanzada toda una población.

Los efectos de los alcaloides del centeno en la intoxicación ergótica se deben a sus propiedades vasoconstrictoras que ocasionan la gangrena de las extremidades. Hay que añadir la toxicidad sobre el sistema nervioso central que se manifiesta por convulsiones, estados depresivos y halucinaciones similares a las observadas con el LSD (derivado de la ergotamina). Sus propiedades oxitócicas provocan abortos y partos prematuros. Este efecto abortivo del cornezuelo del centeno era conocido ya en la edad media siendo utilizado por curanderos y comadronas. A partir del siglo XVIII es utilizado en la práctica obstétrica para facilitar el parto.

Hoy día este tipo de intoxicación es casi imposible. La dosis mortal se encuentra en los alrededores de 1 g y los síntomas originados son efectos sobre el sistema nervioso central (convulsiones, vómitos, temblores, cefaleas) y los debidos a los efectos vasoconstrictores: frío en las extremidades, dolores torácidos, gangrena de las extremidades, etc, hipotensión y disnea.

El tratamiento de urgencia en casos de intoxicación por cornezuelo de centero o alcaloides derivados de la ergotamina es provocar vómitos para eliminar el tóxico, administración de carbón activo y administración de heparina asociada a un vasodilatador (prazosina o nitroprusiato). En casos de convulsiones se recomienda diazepam.

Se importante destacar que pueden observarse síntomas tóxicos, incluso a las dosis recomendadas de ergotamina y otros alcaloides del centeno, si estos se administran conjuntamente con un antibiótico de la familia de los macrólidos (eritromicina, josamicina, etc). La administración simultánea de ambos tipos de fármacos está totalmente contraindicada.

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