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DESCRIPCION
La gliburida
es un potente agente antidiabético, perteneciente a la segunda
generación de sulfonilureas utilizado como complemento a la dieta
para reducir los niveles elevados de glucosa en sangre en los pacientes
con diabetes de tipo 2. La gliburida es, mg a mg unas 100 veces más
potente que la tolbutamida y como dos veces más potente que la
glipizida, una sulfonilurea de segunda generación
Aunque
el mecanismo de acción es el mismo, existen diferencias cuantitativas
en las propiedades farmacodinámicos que distinguen una sulfonilurea
de otra. In vitro, los fármacos que tienen un carácter
ácido como la aspirina o la warfarina desplazan las sulfonilureas
que se unen a las proteínas mediante un enlace iónico
(antiguas sulfonilureas) en una extensión mucho mayor que las
sulfonilureas con enlaces no iónico (por ejemplo, la gliburida).
Aunque no se ha probado clínicamente, esta menor interacción
de la gliburide con la proteínas podría ser el razón
del mejor perfil farmacodinámico
Mecanismo
de acción: la acción hipoglucemiante de la gliburide
se debe a la estimulación de las células de los islotes
pancreáticos lo que ocasiona un aumento de la secreción
de insulina. Las sulfonilureas se unen a los receptores de los canales
potásicos ATP-dependientes, reduciendo el paso del potasio y
produciendo la despolarización de la membrana. Esta despolarización
estimula la entrada de calcio a través de los canales de calcio
voltaje-dependientes aumentando las concentraciones de calcio intracelulares,
lo que induce, a su vez la secreción y/o exocitosis de la insulina.
Para que el fármaco sea efectivo se requiere que exista un número
mínimo de células b viables, lo que no ocurre en el caso
de la diabetes de tipo 1 o en casos severos de diabetes de tipo 2. en
La prolongada
administración de gliburide también ocasiona efectos extrapancreáticos
que contribuyen a su actividad hipoglucemiante, como son la reducción
de la producción de glucosa hepática o la mejora de la
sensibilidad a la insulina en los tejidos periféricos, esta última
debido a un aumento en el número de receptores insulínicos
o a la unión más eficiente de la insulina con su receptor.
La importancia relativa de estos efectos extrapancreáticos varía
de un paciente a otro.
Al igual
que la glipizida, la gliburida exhibe un ligero efecto diurético
pero sin afectar las concentraciones de ácido úrico.
Farmacocinética:
la gliburida se administra oralmente y es rápida y completamente
absorbida por el tracto digestivo. El comienzo del efecto hipoglucemiante
se manifiesta en las dos primeras horas, alcanzándose un máximo
a las 3-4 horas. Después de dosis repetidas en pacientes diabéticos,
no existe una correlación entre la dosis y las concentraciones
plasmáticas. La gliburida se metaboliza completamente en el hígado
originando dos metabitos, que son sólo débilmente activos.
Los metabolitos y el fármaco sin metabolizar son eliminados por
igual en la orina y en las heces. La semi-vida de eliminación
es de 10 horas y la duración del efecto hipoglucemiante es de
24 h en pacientes con la función renal normal
INDICACIONES
Y POSOLOGIA
La gliburida
está indicada como tratamiento adjunto a la dieta en la diabetes
de tipo 2
Nota:
algunos pacientes con diabetes de tipo 2 tratados con insulina pueden
ser transferidos con éxito a la gliburida. Si las dosis de
insulina son < 20 unidades/día, se debe probar una dosis inicial
de gliburida de 2.5-5 mg una vez al día. En los pacientes que
reciben entre 20 y 40 unidades de insulina al día, la dosis
inicial debe ser de 5 mg/día de gluburida. En los pacientes
tratados con > 40 unidades de insulina, se recomienda reducir al 50%
la dosis de insulina e iniciar el tratamiento con una dosis de 5 mg
de gliburida al día
Las dosis
orales de gliburida recomendadas son
Adultos:
Inicialmente, 2.5-5 mg una vez al día, bien con el desayuno,
bien con la comida. Las dosis de mantenimiento oscilan entre 1.25 y
20 mg/día, administrados en una sola dosis en en dosis divididas.
Cuando las dosis son > 10 mg/día, se consigue un mejor control
si la dosis se administra en dos veces. Si se administra gliburide micronizada,
esyas dosis se deben reducir en un 40%.
Tercera
edad: se iniciará el tratamiento de una forma conservadora
para evitar hipoglucemias incrementan las dosis poco a poco. Se recomienda
iniciar el tratamiento con 1.25 mg/día (gliburida convencional)
o 0.75 mg/día /gliburida micronizada)
Niños
y adolescentes: no se ha establecido la eficacia y la seguridad
de la gliburida en estos pacientes
Mujeres
embazadas: se ha realizado un estudio en 404 mujeres con diabetes
gestacional que fueron tratadas con gliburida como alternativa a un
tratamiento insulínico desde la semana 11 de la gestación
(pasada la organogenesis). En las 201 mujeres adscritas a la gliburida
el tratamiento se inició con una dosis única de 2.5 mg
al día, dosis que fue aumentada en 5 mg/dia cada semana hasta
un máximo de 20 mg/día en caso de no conseguirse un buen
control glucémico. Los resultados fueron idénticos para
ambos grupos, tanto en lo que se refiere a las madres como a los recién
nacidos. No se detectó el fármaco en ningún caso
en la sangre del cordón umbilical.
Pacientes
con insuficiencia hepática: se debe iniciar el tratamiento
con dosis de 1.25 mg/dia (gliburida convencional) o 0.75 mg/dia (gliburida
micronizada), aumentando progresivamente las dosis si fuera necesario.
Pacientes
con insuficiencia renal (rCl < 50 ml/min): se debe evitar el uso
de gliburida.
CONTRAINDICACIONES
La gliburida
está contraindicada en pacientes con una hipersensibilida conocida
a las sulfonilureas. Se han descrito reacciones alérgicas como
angioedema, artralgia, mialgia y vasculitis.
La gliburida
no debe ser administrada en monoterapia a pacientes con diabetes de
tipo 1, ni en la cetoacidosis diabética, coma diabético,
cirugía mayor, infecciones graves o trauma importante. Puede
ser necesario el uso temporal de la insulina durante períodos
de estrés fisiológico (por ejemplo infección sistémica,
trauma o fiebre) en pacientes tratados con antidiabéticos orales:
el estrés induce alteracines de la en la regulación de
la glucosa que sólo puede ser controlada con la aportación
de insulina exógena.
La hormonas
tiroideas aumenta la absorción gastrointestinal de la glucosa
y también estimulan la gluconeogenesis y la glucogenolisis. Los
pacientes con enfermedades del tiroides y diabetes mellitus deberán
se tratados de ambas patologías
La gliburida
está clasificada dentro del grupo de riesgo C en lo que se refiere
al embarazo. Los estudios en animales han mostrado algunas anomalías
fetales después de un tratamiento con sulfonilureas. Sin embargo,
el paso de la gliburida a través de la placenta en los animales
no es indicativo de que este paso se lleve a cabo en el hombre. No se
han llevado a cabo estudios adecuados en el hombre para determinar los
efectos de la gliburida sobre los fetos y sobre el paso del fármaco
a través de la barrera placentaria. Sobre la base de datos históricos
sobre las primeras sulfonilureas, muchos expertos recomiendan la insulina
como fármaco de elección durante el embarazo en pacientes
con diabetes pregestacional o gestacional no controlada por la dieta.
Sin embargo, un estudio clínico ha sugerido que la gliburide
puede ser una alternativa a la insulina en pacientes con diabetes gestacional
a partir de £ 11
semanas de gestación (período post-organogenesis). En
este estudio, los resultados obtenidos en madres y neonatos fueron idénticos
en los grupos tratados con gliburida e insulina. Se debe sopesar el
beneficio para la madre de un tratamiento con gliburide en el embarazo
frente a los posibles riesgos para el feto.
Se han
observado severas hipoglucemias en neonatos nacidos de mujeres tratadas
con sulfonilureas en el momento del parto. Algunos expertos recomiendan
que se discontinue el tratamiento con sulfonilureas al menos 2 semanas
antes del parto. No se sabe si la gliburide se excreta por la leche
materna y por lo tanto no se recomienda el uso del fármaco en
las madres durante el período de lactancia
No se
recomienda la gliburida en la insuficiencia renal con un aclaramiento
de creatininal < 50 ml/min) debido al riesgo de una acumulación
del fármaco que ocasionaría una severa y prolongada hipoglucemia
Existe
un desacuerdo en lo que se refiere a los posibles riesgos cardiovasculares
de las sulfonilureas. En el "University Group Diabetes Program
(UGDP)" se informó que la administración de sulfonilureas
aumentada la mortalidad cardiovascular en comparación con un
tratamiento a base de dieta y ejercicio o dieta e insulina. Sin embargo,
el estudio fué criticado por diversas razones, incluyendose violaciones
del protocolo y por haberse terminado prematuramente. Pese a todo este
estudio debe ser tenido en cuenta para prevenir a los pacientes acerca
de un posible riesgo cardiovascular al ser tratados con sulfonilureas.
No se
conocen los efectos de la gliburida en los niños, entre otras
razones porque la diabetes de tipo 2 rara vez es observada en la infancia
o adolescencia. la gliburida no es eficaz para el tratamiento de la
diabetes juvenil que es insulino-dependiente.
Los pacientes
de la tercera edad son más suceptibles a los efectos hipoglucemiantes
de la gliburida. Además, la hipoglucemia puede ser más
difícil de detectar en estos pacientes. Por esta razón,
se recomienda iniciar el tratamiento de gliburida de forma muy conservadora,
administrando dosis pequeñas del farmaco. Debido a la larga duración
del efecto antidiabético de la gliburida y del riesgo de episodios
hipoglucémicos en los ancianos, se deben preferir antidiabéticos
de menor duración.
INTERACCIONES
Las sulfonilureas
se pueden combinar con otros antidiabéticos (por ejemplo, los
inhibidores de la a-glucosidasa, la metformina
o la insulina) para mejorar el control de la glucemia. Aunque la combinación
de un antidiabético oral con la insulina puede mejorar el control
glucémico no existen estudios controlados en los que esta combinaciòn
haya sido comparada con una terapia intensiva a base de insulina.
Las
combinaciones de algunos fármacos antidiabéticos pueden
incrementar el riesgo de hipoglucemia de tal forma que al añadir
un nuevo fármaco a un tratamiento pre-existente, el paciente
debe ser monitorizado cuidadosamente-
La cimetidina
y la ranitidina han mostrado afectar la farmacocinética de algunas
sulfonilureas, en particular la glipizida, la gliburida y la tolbutamida.
El mecanismo de esta interacción pueden implicar un aumento de
la aborción o una reducción del aclaramiento de la sulfonilurea.
Como resultado de esta interacción se ha observado hipoglucemias
asintomáticas. No se sabe si esta misma interacción tiene
lugar con la famotidina y la nizatidina. Se deberá, por tanto,
vigilar la respuesta glucémica de los pacientes tratados con
sulfonilureas en los que se instaure o discontinue un tratamiento antiácido
con antagonistas H2
Los pacientes
bajo tratamiento antidiabético pueden tener hipoglucemias si
se administran concomitantemente captopril o enalapril. No se conoce
el mecanismo de esta interacción, aunque se cree que se debe
a un aumento de la sensibilidad a la insulina. Por lo tanto, la administración
de inhibidores de la ECA puede requerir una reducción de las
dosis de antidiabéticos
La administración
de esteroides anabólicos o de andrógenos a pacientes tratados con fármacos
antidiabéticos puede aumentar el riesgo de hipoglucemia. Los andrógenos
tienen efectos sobre el metabolismo de los carbohidratos y pueden aumentar
los niveles de glucosa en ayunas. Estos efectos no son observados en
los sujetos normales. Los niveles de glucosa deben ser vigilados para
evidenciar una posible hipoglucemia si se administran andrógenos simultáneamente
con metformin.
El desplazamiento
de la gliburida de sus puntos de fijación a las proteínas,
puede aumentar sus efectos hipoglucémicos. In vitro, el tipo
de fijación de la gliburida a las proteína plasmáticas
es de tipo no iónico. Algunos fármacos como el clofibrato,
el fenofibrato, la fenilbutazona, los salicilatos y las sulfonamidas,
desplazan las sulfonilureas con enlaces iónicos a las proteínas
(caso de la clorpropamida, tolbutamida y tolazamida) mucho más
de lo que lo hacen con la gliburida. Sin embargo esta diferencia de
comportamiento in vitro no ha mostrado resultar clínicamente
en un menor numero de interacciones de la gliburida en comparación
con otras sulfonilureas.
La
aspirina ha mostrado reducir tanto la fijación de la gliburida
a las proteínas como la AUC. Además, los salicilatos al
inhibir la síntesis de la prostaglandina E2, pueden aumentar indirectamente
la secreción de insulina. Se esta manera los salicilatos pueden disminuir
los niveles de glucosa en sangre. En grandes dosis, los salicilatos
desacoplan la fosforilización oxidativa, ocasionando una depleción de
glucógeno hepático y muscular y provocando hiperglucemia y glucosuria.
Después de una sobredosis, la aspirina puede provocar pues hipo o hiperglucemia.
Se debe evitar la administración de grandes dosis de aspirina a pacientes
tratados con fármacos antidiabéticos.
La fenfluramina
aumenta el efecto hipoglucémico de los fármacos antidiabéticos
aumentan la captación de la glucosa por las células del
músculo esquelético. La fenfluramine y la dexfenfluramina
exhiben una actividad intrínseca hipoglucemiante y son especialmente
efectivas en la reducción de los niveles post-prandiales de glucosa.
Algunos
fármacos, por el contrario, aumentan el azúcar en la sangre
como es el caso de las amfetaminas, fenitoína, corticosteroides,
corticotropina, ACTH, dextrotiroxina, glucagón, salicilates (en
grandes dosis), diuréticos tiazídicos incluyendo la clortalidona,
los estrógenos, contraceptivos orales, progestágenos,
simpaticomimeticos y la isoniazida. Los pacientes tratados con gliburida
u otros antidiabéticos orales, seberán ser vigilados si
se instaura un tratamiento con cualquiera de estos fármacos.
El cloramfenicol
parece inhibir el metabolismo hepático de la tolbutamida y la
clorpropamida. Se puede observar una hipoglucemia clínica cuando
el antibiótico se utiliza en combinación con la tolbutamida.
No se sabe si este efecto del cloramfenicol tiene lugar en el caso de
otras sulfonilureas. Sin embargo, si se inicia o se discontinua un tratamiento
con cloramfenicol en pacientes tratados con sulfonilureas, inlcuyendo
la gliburida, se deberá mantener una estrecha vigilancia sobre
el paciente para comprobar que se mantiene el control glucémico.
Los beta-bloqueantes
ejercen una compleja serie de efectos sobre la regulación de la glucosa,
muestran interferencias farmacodinámicas con todos los fármacos antidiabéticos.
Los beta-bloqueantes pueden prolongar la hipoglucemia al interferir
con la movilización de los depósitos de glucógeno o hiperglucemia inhibiendo
la secreción de insulina y reduciendo la sensibilidad de los tejidos
a la insulina. Como la secreción de insulina esta mediatizada
por receptores beta-2, los beta-bloqueantes, en particular los no selectivos
pueden antagonizar los efectos beneficiosos de las sulfonilureas. Los
beta-bloqueantes también pueden enmascarar algunos de los síntomas de
la hipoglucemia como la taquicardia y el tremor. Los pacientes bajo
tratamiento concomitante de beta-bloqueantes y antidiabéticos deberán
ser vigilados por si se produce una respuesta inapropiada. Los beta-bloqueantes
cardioselectivos como el acebutolol, el atenolol o el metoprolol ocasionan
menos problemas que otros beta-bloqueantes aunque pueden enmascarar
los síntomas de una hipoglucemia
Los inhibidores
de la monoamina oxidasa (IMAOs) pueden interferir con la respuesta compensatoria
adrenérgica a la hipoglucemia. Este efecto puede conducir a un
hipoglucemia clínicamente significativa en pacientes tratados
con antidiabéticos orales como la gliburida.
El diazoxide
aumenta la glucosa en sangre. Existe pues una interacción farmacodinámica
entre este fármaco y todos los antidiabéticos que puede requerir un
reajuste de las dosis de los mismos
El miconazol
ha demostrado inhibir el metabolismo de algunos antidiabéticos
orales. Si se añade miconazol al tratamiento antidiabético,
los pacientes deberán ser advertidos de la posibilidad de hipoglucemias.
No se sabe si este efecto es compartido por otros antifúngicos
de la misma familia.
La interacción
entre los anticoagulantes orales y las sulfonilureas es muy compleja.
Se ha observado una inhibición del metabolismo de la clorpropamida
y la tolbutamida por el dicumarol. La warfarina, por el contrario no
presenta estos efectos sobre la cinética de la tolbutamida. La
gliburida parece aumentar la respuesta hipoprotrombinémica a
la warfarina, aunque en otros estudios no se ha observado esta interacción.
En cualquier caso, el uso concomitante de warfarina y gliburida debe
ser vigilado cuidadosamente.
La respuesta
hipoglucemiante de la la gliburida no fue afectada por la administración
concomitante de 80 mg de orlistat tres veces al día durante 5
días en 12 voluntarios normales. Sin embargo los cambios en los
hábitos dietéticos y la pérdida de peso asociada a un tratamiento con
orlistat, puede mejorar el control metabólico en pacientes diabéticos
obesos, efecto que puede ser aditivo a los efectos antidiabéticos del
metformin y de otros fármacos antidiabéticos por lo que puede ser necesario
un ajuste de la dosis.
Las hormonas
tiroídeas juegan un papel muy importante en la regulación del metabolismo
de los carbohidratos, en la gluconeogenesis, movilización de los depósitos
de carbohidratos y de la síntesis de proteínas. Puede ser necesario
un reajuste de las dosis de agentes antidiabéticos si se añade o discontinua
un tratamiento a base de hormonas tiroideas
La rifampina
reduce las concentraciones séricas de clorpropamida, gliburida
y tolbutamida como resultado de sus efectos sobre el metabolismo hepáticos.
Las mismas interacciones pueden producirse con la rifabutina o la rifapentina
y las sulfonilureas. Los médicos deben ser advertidos acerca
de la posibilidad de una disminución de la eficacia hipoglucemiante
si se administras rifamicinas a diabéticos tratados con sulfonilureas.
El cromo,
que forma parte de la molécula del factor de tolerancia a la glucosa
(GTF) parece facilitar la unión de la insulina a los receptores insulínicos
tisulares y favorecer el metabolismo de la glucosa. Dado que el uso
del cromo puede ocasionar una reducción de la glucosa en sangre, los
pacientes tratados con fármacos antidiabéticos (insulina, metformina,
sulfonilureas, tiazolidinonas, etc) pueden necesitar un reajuste de
las dosis. Se recomienda una cuidadosa vigilancia de los niveles de
glucosa en sangre.
Se han
observado alteraciones de la glucosa sanguínea. incluyendo hipoglucemia
e hiperglucemia en pacientes tratados concomitantemente con quinolonas
y con fármacos antidiabéticos. Se recomienda un cuidados control de
la glucemia si se administran quinolonas a pacientes diabéticos.
La niacina
interfiere con el metabolismo de la glucosa y puede ocasionar hiperglucemia.
Si se instaura un tratamiento con niacina, los pacientes deben ser vigilados
para corregir una eventual pérdida del control glucémico
La pentamidina
puede ser tóxica para las células pancreáticas. El tratamiento con pentamidina
puede conducir en primer lugar a un hipoglucemia seguida de hiperglucemia
si se prolonga el tratamiento. Los pacientes bajo tratamiento antidiabético
podrán necesitar reajustes de dosis si se inicia un tratamiento con
pentamidina.
La administración
de octreotide en pacientes tratados con antidiabéticos orales o insulina
puede producir hipoglucemia debido a la disminución de la motilidad
intestinal que ocasiona una reducción de los niveles de glucosa post-prandiales.
Los pacientes deberán ser cuidadosamente monitorizados si se administran
ambas medicaciones concomitantemente
Dado que
la metoclopramida y el cisapride aumentan la velocidad del vaciado gástrico,
pueden afectar la absorción de la glucosa en los pacientes diabéticos,
lo cual puede a su vez, afectar la respuesta clínica a los hipoglucemiantes.
Las dosis de antidiabéticos pueden requerir reajustes si los pacientes
reciben simulatáneamente medicación procinética.
Se ha
observado un aumento en las concentraciones de sulfonilureas con algunos
AINES que inhiben el metabolismo del citocromo P450 que desplazan a
las sulfonilureas de su unión a las proteínas del plasma.
Sin embargo, la mayoría de los AINES no han provocado hipoglucemias
cuando se han combinado a los antidiabéticos orales. En cualquier
caso, se recomienda la monitorización de los niveles de glucosa
si se inicia un tratamiento anti-inflamotorio.
El celecoxib
no parece producir importantes interacciones farmacodinámicos
o farmacocinéticas con las sulfonilureas.
Se han
observado reacciones de fotosensibilización aditivas cuando se
administran concomitantemente sulfonilureas y otros fotosensibilizantes
como la griseofulvina, fenotiazinas, sulfonamidas, tetraciclinas, algunos
diurético, análogos de la vitamina y fármacos fotosensibilizadores
empleados en la terapia fotodinámica
Las fenotiazinas,
en particular la clorpromazina y los diuréticos tiazídicos
pueden también aumentar la glucosa en sangre.
El bexaroteno,
un análogo de la vitamina A, pueden incrementar los efectos de
las sulfonilureas, con el consiguiente riesgo de hipoglucemia
El
Aesculus hippocastanum (castaño de las Indias) puede interaccionar
con los fármacos antidiabéticos aumentando su efecto hipoglucémico.
El mecanismo de esta interacción no es bien conocido y no existe documentación
clínica sobre esta interacción. La Cimicifuga racemosa, (Cohost
negro), una planta utilizada para el tratamiento de la dismenorrea,
ha demostrado potenciar las medicaciones hipoglucémicas en animales.
Por lo tanto, se debe usar esta hierba con precaución si se utiliza
en pacientes diabéticos, determinándose frecuentemente los niveles de
glucemia. No existe, por el momento, documentación clínica que avale
esta interacción. El ajo (Allium sativum) aumenta los niveles
de insulina en sangre, aumentando el riesgo de hipoglucemia en pacientes
tratados con antidiabéticos orales o insulina. Se requiere una vigilancia
adicional si se utiliza esta planta de forma regular.
REACCIONES
ADVERSAS
La capacidad
de muchos fármacos antidiabéticos orales, incluyendo la
gliburida de reducir eficazmente la glucosa en sangre disminuye con
el tiempo. Este proceso se denomina fracaso secundatio. No se conoce
con exactitud ek mecanismo de este proceso, pero puede ser debido a
la progresión de la enfermedad o a una disminución de
la respuesta al fármaco. El fracaso secundario, que sobreviene
por producirse taquifilaxia, ni debe ser confundida con el fracaso primario
que tiene lugar cuando el fármaco no consigue reducir adecuadamente
la glucosa en sangre cuando es administrado por primera vez al pacientes
Las sulfonilureas
son fármacos bien tolerados por regla general. Las reacciones
adversas a la gliburida son usualmente pasajeras y relacionadas con
la dosis. Las más frecuentes son las gastrointestinales como
la nausea, vómito y pirosis que se observa en el 1.8% de los
pacientes. Estos síntomas suelen ceder al reducir las dosis
Raras
veces han sido descritos episodios de colestasis con ictericia. Si esto
ocurre, el fármaco debe ser discontinuado.
Las reacciones
alérgicas descritas incluyen rash maculopapular, urticaria, pruriro
y eritema. Estas reacciones suelen ser por regla general ligeras, pero
si persisten
o se agravan, se debe discontinuar el tratamiento. Se han observado
ocasionalmente con las sulfonilureas porfiria cutánea y fotosensibilización,
pero estas reacciones no han aparecido con la gliburida. Otras reacciones
alérgicas más raras incluyen
leucopenia, trombocitopenia, pancitopenia, agranulocitosis, anemia aplástica
y hemolisis, que puede ocasisonar una anemia hemolítica. Estos
efectos son ligeros y suelen desaparecer al retirar la medicación
Durante
el tratamiento con gliburida puede aparecer hipoglucemia que puede ser
severa, y se manifiesta por palpitaciones, fatiga, sudoración,
hipotermina, debilidad muscular, tremor, visión borrosa, confusión
mental y pérdida de conciencia. La hipoglucemia puede ser el
resultados de una dosis excesivas y requiere una revaluación
inmediata con reajuste de las dosis de gliburida y de la dieta. Como
la gliburida atraviesa la barrera placentaria, pueden presentarse hipoglucemias
severas en neonatos que en ocasiones han requerido la infusión
de suero glucosado durante varios días
En algunos
pacientes tratados con sulfonilureas, se ha producido hiponatremia y
el síndrome de una inadecuada secreción de la hormina
antidiurética, lo que se manifiesta por los síntomas de
una diúresis osmótica (confusión mental, nausea,
anorexia, mareos, disminución del sodio, aumento de la osmolalidad
urinaria). Aunque se ha observado algún caso de hiponatremia
en pacientes tratados con gliburida, en todos los casos existían
otras variables por lo que es dudosa la participación del fármaco
en esta reacción.
Como ocurre
con otras sulfonilureas, se han descrito casos de visión borrosa
con la gliburide. Esto puede ser debido a los cambios en las concentraciones
de glucosa en la sangre y/o humor acuoso
PRESENTACION
La Gliburida
no está disponible en España.
En los
EE.UU: DiaBeta®, GlynaseT, Micronase®
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