Antígeno
específico de la próstata
La determinación
del antígeno específico de la próstata (PSA) es un test opcional en un enfermo
con prostatismo La medida
del PSA sérico en combinación con el examen digital rectal mejora el índice de detección
del cáncer de próstata en comparación con el examen digital rectal sólo. Sin embargo, no
se puede concluir una política que incluya la recomendación de realizar
este test porque (1) hay un solapamiento significativo en los valores
del PSA entre pacientes con HBP y sujetos con cáncer, (2) por una falta
de consenso acerca de la evaluación de los valores del PSA mínimamente
elevados y (3) por la ausencia de una evidencia que demuestre que la determinación
del PSA reduce la morbilidad o la mortalidad entre los enfermos con enfermedad
prostática.
Antecedentes El
PSA fue descubierto inicialmente en el plasma seminal (Hara, Inorre y
Fukuyama, 1971). El mismo antígeno fue aislado del tejido prostático,
purificado y ensayado para demostrar su especificidad hacia el tejido
prostático (Wang, Valenzuela, Murphy y col., 1979-80). Aunque identificado
en todo tipo de tejido prostático (normal, con hiperplasia benigna y maligna),
no puede encontrarse en ningún otro tejido humano. De esta forma, se le
denominó antígeno específico de la próstata. El PSA es una glicoproteína
con una actividad proteásica similar a la de la kalikreína producida por
las células epiteliales que tapizan los acinis y conductos de la glándula
prostática. El PSA es excretado en el sistema de conductos de la próstata
y origina la liquefacción del coágulo seminal en el momento de la eyaculación.
Las concentraciones
de PSA por gramo de tejido no difieren significativamente entre el tejido
normal, hiperplásico y canceroso. El PSA puede ser detectado en el suero
de hombre jóvenes con próstatas pequeñas no hiperplásicas, en hombres
mayores con HBP y en hombres con cáncer de próstata metastatizado o no
metastatizado. Para el hombre sin enfermedades prostáticas (prostatitis,
HBP o cáncer de próstata) las concentraciones plasmáticas son extremadamente
bajas. Se ha demostrado recientemente que el valor sérico medio en un
sujeto normal es de 0.07 +/- 0.04 ng/ml (Glenski, Klee, Bergstrahl y col.,
1992). Este valor es marcadamente más bajo que el límite superior del
valor referencia (4.0 ng/ml) tanto por el método del Tandem-R PSA o del
IMxPSA (Oesterling, 1991).
Para que
el PSA entre en la circulación, debe cruzar un cierto número de barreras
fisiológicas, incluyendo la capa de células basales, la membrana basal
de los acinis, el estroma prostático, la barrera capilar basal y las células
endoteliales de los capilares. La rotura de estas barreras al permitir
su paso aumenta las concentraciones séricas del antígeno. Este fenómeno
puede ser ocasionado por un cierto número de condiciones que incluyen
infarto prostático (un proceso común asociado a una retención urinaria),
prostatitis, HBP y cáncer de próstata. De esta forma, unos niveles séricos
elevados de PSA no son patognomónicos del cáncer de próstata. Agentes
y factores que afectan los niveles de PSA
Los
niveles séricos de PSA son afectados por el nuevo fármaco finasteride.
El tratamiento con finasteride de la HBP reduce los niveles del PSA aproximadamente
en un 50%. No se sabe el valor diagnóstico que pueda tener el test del
PSA en estos sujetos bajo finasteride en comparación con la población
normal (Teóricamente, la supresión diferencial del PSA en sujetos con
HBP y cáncer de próstata permitirá aumentar el valor informativo de la
medida del PSA después de un tratamiento con finasteride). Si el enfermo
y el facultativo deciden incluir la determinación del PSA en la evaluación
inicial de la HBP, se deberá restablecer una línea base después de comenzar
el tratamiento con finasteride.
La biopsia
de próstata, la cirugía y la uretrocistoscopia pueden aumentar temporalmente
los niveles séricos de PSA. Se ha especulado si la manipulación de la
próstata durante el examen digital rectal también puede aumentar los niveles
séricos del PSA. Sin embargo, en un estudio multicéntrico en 2.754 pacientes
sanos de 40 años y mayores (Crawford, Schutz, Clejan y col., 1992) el
aumento observado después del examen digital rectal no fue clínica o estadísticamente significativo
en el caso de sujetos con valores del PSA sérico <10.0 ng/ml (n=2.667).
En los pacientes con valores del PSA > 10 ng/ml, se observó una tendencia
de los niveles del PSA a aumentar. Sin embargo, incluso a estos niveles
altos, el aumento no interfiere con la interpretación clínica.
Chybowski,
Bergstrahl y Oesterling (1992), en el único estudio prospectivo randomizado
que examina este aspecto, también encontraron que el examen digital rectal no tiene un efecto
clínicamente significativo sobre las concentraciones séricas del PSA.
El aumento medio después del examen digital rectal fué de 0.4 ng/ml. Para la mayoría de
los enfermos, este aumento mínimo no alterará la interpretación clínica.
A diferencias de la fosfatasa ácida prostática, los médicos no tiene que
determinar los valores séricos del PSA antes de realizar un examen digital rectal ni tampoco
tienen que esperar un cierto tiempo después del mismo para permitir que
los niveles vuelvan a sus valores basales antes de medir los niveles del
PSA.
Valores
séricos del PSA e HBP
Un porcentaje significativo de hombres con HBP probada histológicamente
tienen unos niveles séricos elevados del PSA, por encima de 4.0 ng/ml.
La tabla 1 resume los hallazgos de cuatro importantes estudios relacionados
con la correlación entre HBP y valores séricos del PSA.
Otros estudios
confirman la relación entre la HBP y los valores elevados del PSA. Stamey,
Yang, Hay y col., (1987) utilizando el test Pros-Check PSA (Laboratorios
Yang, Bellevue, WA) para evaluar 73 enfermos con HBP encontraron que el
86% tenía unos valores elevados del antígeno. El valor pre-operatorio
oscilaba entre 0.3 y 37 ng/ml, con un valor medio de 7.9 ng/ml. Después
de la TURP, el valor medio descendió a 1.3 ng/ml, con un rango de valores
entre 0.1 y 6.7 ng/ml. Basándose en estos hallazgos, los investigadores
concluyeron que el tejido hiperplásico benigno aumenta los niveles séricos
del PSA a razón de 0.3 ng/ml por gramo de tejido (0.2 ng/ml cuando el
ensayo del PSA se lleva a cabo con el método Tandem-R PSA). Daver, Soret,
Coblentz y col (1988) encontraron niveles elevados del PSA en el 68% y
70%, respectivamente de los sujetos con HBP confirmada clínica e histológicamente
(n=150). Otro estudio (Buamah, Johnson y Skillen, 1988), utilizando el
test de Tandem-P PSA con un límite superior de normalidad establecido
en 5 ng/ml, encontraron que 21 de 45 enfermos (47%) con HBP histológicamente
probada, tenían valores elevados del PSA. Filella, Molina, Jo y col (1990),
utilizando también el test de Tandem-R PSA encontraron que el 87% de los
enfermos con HBP tenían niveles del PSA mayores de 2 ng/ml. Además, un
13% mostró valores superiores a 10 ng/ml.
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