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Camelia sinensis. Árbol del té (
Camellia sinensis) |
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Las hojas del árbol del té contienen numerosos compuestos tales como polisacáridos, aceites esenciales, alcaloides (p. ej, la teobromina o la cafeína) y polifenoles. Estos compuestos tienen propiedades antioxidantes y estimulantes, si bien su eficacia disminuye a medida que el té es más oscuro, siendo el té verde el más saludable. |
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También contiene el té un aminoácido, la L-teamida (g-glutamiletilamida), que tiene propiedades relajantes en el hombre. Este aminoácido es capaz de mejorar la atención, la memoria y la capacidad intelectual de los voluntarios |
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Los flavonoides del té tienen propiedades antioxidantes, anti-inflamatorias, antialérgicas y antibacterianas y fortalecen las venas. Los taninos tienen también propiedades antisépticas y antioxidantes, siendo los más abundantes la galocatequina, la epicatequina y la sus galatos. El té verde es también rico en vitamina C: dos tazas del día de té verde suministran la misma cantidad de vitamina C que 3 vasos de zumo de naranja El té es utilizado desde antiguo para el tratamiente de la diarrea, disenteria y otras afecciones gastrointestinales. Los extractos de té, administrados por vía oral o aplicados en forma de compresas o cataplasmas son remedios muy eficaces en una variedad de enfermedades dermatológicas que van desde la picadura de insectos hasta quemaduras y heridas. En animales de laboratorio, extractos de té verde aplicados localmente inhiben el crecimiento de algunos tumores. Otras propiedades documentadas del té son efectos beneficiosos en algunas enfermedades cardiovasculares y sus efectos hipocolesterolemiantes. Aunque el té contiene menos cafeína que el café o las bebidas a base de cola, su consumo en exceso puede ocasionar insomnio En un estudio publicado en 2007 realizado en 1500 mujeres postmenopaúsicas de > 70 años, de una duración de 5 años, se compararon los efectos del consumo diario de té (verde o negro) sobre la densidad ósea y la incidencia de fracturas. En comparación con las mujeres que no consumieron té durante el estudio, la densidad ósea fue significativa mayor en las bebedoras de té y la pérdida de masa ósea y la incidencia de fracturas significativamente menor. Los autores atribuyen estos efectos beneficiosos del té al flavonoide, (–)-epigallocatequina-3-galato, que ha demostrado aumentar la expresión de los genes osteogénicos, la concentracion de marcadores de la actividad ósea y la mineralización de las células madre del parenquina de la médula ósea del ratón |
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REFERENCIAS
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| Monografía revisada el 3 de marzo de 2010. Equipo de Redacción de IQB | |||