PLANTAS MEDICINALES


Plantas utilizadas en enfermedades digestivas

También pueden utilizarse variedad de plantas en el tratamiento de afecciones digestivas, plantas que podemos clasificar como:

Plantas estimulantes del apetito: se incluyen dentro de este grupo aquellas plantas que, por poseer principios amargos o aromáticos, estimulan las secreciones gástricas: Genciana, Lúpulo, Marrubio, Trébol de agua, Bardana, Liquen de Islandia, Ginseng, Cardo Santo, Aciano, Condurango, Achicoria, Alholva.

Plantas digestivas y eupépticas: son todas aquellas plantas que favorecen la digestión. Entre las plantas que posee esta acción pueden distinguirse dos grupos:

  • Plantas con enzimas proteolíticos: la papaína, obtenida de Carica papaya (Papaya) y la bromelina de Ananas comosus (Piña), poseen enzimas capaces de desdoblar las proteínas en peptonas, por lo que son útiles en gastritis, dispepsias, etc.
  • Plantas ricas en esencias y principios amargos: estimulan el peristaltismo y las secreciones digestivas, favoreciendo la digestión.
    • Plantas con esencias: Ajedrea, Manzanilla amarga, Manzanilla dulce, Orégano, Centaurea menor, Estragon, Ajenjo, Hinojo, Hierba Luisa, Melisa, Menta, Poleo, Albahaca, Mejorana, Anís verde, Anís estrellado, Romero, Angélica, Diente de león, Serpol, Tomillo, Verbena.
    • Plantas con principios amargos: Achicoria, Cardo Santo, Lupulo, Marrubio, Manzanilla comun, Trébol de agua, Liquen de Islandia, Centaurea menor, Té de roca.

Plantas antiflatulentas o carminativas: son aquellas que favorecen la eliminación de los gases retenidos en el tracto gastrointestinal y previenen su formación. Poseen esta acción las plantas ricas en esencia ya que provocan una irritación de la mucosa gastrointestinal, al entrar en contacto con ella, dando lugar a un aumento de la motilidad y relajación del cardiax con lo que se favorece la expulsión de gases: Cominos, Anís estrellado, Anís verde, Hinojo, Menta, Angélica, Melisa, Ajenjo, Alcaravea, Coriandro, Hisopo, Hierba buena.

Plantas con acción antiulcerosa: son aquellas plantas que pueden ejercer esta acción, bien por su contenido en mucílagos que actúan protegiendo la mucosa gástrica e impidiendo su irritación por los jugos gástricos (LLantén, Malvavisco, Milenrama, Gordolobo, Caléndula, Consuelda, Condurango, etc.), o bien por su contenido en saponinas triterpénicas. Dentro de este grupo la planta más representativa es el Regaliz.

Plantas de acción antiespasmódica y anticolinérgica: son plantas capaces de disminuir el tono y las contracciones gástricas e intestinales, sobre todo cuando existe hipermotilidad y espasmos, que son los causantes del dolor. Poseen principios activos de estructura muy variada (alcaloides, flavonoides, cumarinas, esencias, etc.): Angélica, Melisa, Milenrama, Manzanilla romana, Calendula o Maravilla, Coriandro, Regaliz, Anís estrellado, Lavanda, Hierba Luisa, Manzanilla amarga, Manzanilla dulce, Menta, Poleo, Albahaca, Mejorana, Orégano, Romero, Salvia, Ajedrea, Verbena, Lupulo.

Plantas que actuan a nivel hepático: dentro de estas plantas podemos diferenciar dos grupos:

  • Plantas coleréticas y colagogas: es decir, plantas que regulan la coleresis, estimulando la formación de bilis en el hígado y aumentando, por tanto, el volumen de la secreción biliar (coleréticos) o bien aquellas que aceleran la evacuación de la bilis por estímulo de la contracción biliar (colagogos). La acción de debe a principios de diferente naturaleza química (alcaloides, polifenoles, lactonas, etc): Alcachofera, Boldo, Romero, Diente de león, Tomillo, Milenrama, Bardana, Ajenjo, Achicoria, Fumaria, Helenio, Helicristo, Agriminia, Lavanda, Manzanilla dulce, Melisa, Menta, Poleo, Salvia, Ortiga verde, Celidonia.
  • Protectores hepáticos: cuando existe lesión o insuficiencia hepática, está indicado el uso de plantas, que protejan al hígado de la acción destructora de los elementos tóxicos. Suelen emplearse plantas de acción local, para suprimir la formación y absorción de sustancias tóxicas nitrogenadas. Dentro de este grupo debemos destacar la acción de dos plantas, que poseen capacidad de regenerar las células hepáticas: Cardo mariano y Alcachofera.

Plantas estomatológicas: para el tratamiento de la inflamación de la cavidad bucofaríngea se puede emplear plantas con acción antiinflamatoria, como las que a contienen mucílago, taninos o azuleno y plantas con esencia u otro compuestos, de acción antiséptica: Nogal, Zarzamora, Malvavisco, Fresa, Hierba de San Roberto, Regaliz, Mejorana, Rosa roja.

Plantas antidiarréicas y antisépticas intestinales: se emplean con este fin las plantas ricas en taninos, por sus propiedades astringentes. Los taninos precipitan las proteínas superficiales de las células, disminuyendo su permeabilidad y originando una capa protéica insolubre sobre la mucosa inflamada, que protege de las sustancias irritantes e impide las exudaciones y secreción mucosa, así como la absorción de toxinas bacterianas dando como resultado una acción antidiarréica. Este mismo efecto lo presentan las plantas con alto contenido en anetol: Salicaria, Bistorta, Nogal, Roble, Agrimonia, Fresa, Hierba de San Roberto, Anís estrellado, Ortiga blanca, Rosal silvestre, Rosa roja, Zarzamora, Arándano.

Plantas laxantes: las veremos en el apartado de Metabolismo (obesidad).

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