BIOFEEBACK

INTRODUCCION

Se define el biofeeback (o retroalimentación) como un proceso por el cual una persona aprende a influir sobre los procesos involuntarios del cuerpo al recibir información fisiológica de un aparato electrónico que monitoriza continuamente determinados parámetros fisiológicos como la temperatura de piel, el tono muscular, las ondas cerebrales o la respiración.

En condiciones normales, el sujeto ignora como se comportan los parámetros que miden muchas de sus constantes fisiológicas. Por ejemplo, una persona no puede saber cual es su presión arterial en un momento determinado, o que tipo de ondas cerebrales está emitiendo, a menos que utilice un esfingomanómetro o un electroencefalógrafo. Aunque en principio estas funciones se llevan a cabo de manera automática por el sistema nervioso autónomo, es sabido desde la más remota antiguedad que existen procedimientos para influir voluntariamente sobre algunas de ellas. Todo el mundo sabe que determinados maestros de yoga de la India son capaces de influir voluntariamente sobre su ritmo cardíaco, respiración, temperatura corporal, etc., entrando en un trance o estado de consciencia "especial" mediante la práctica de la meditación y el aprendizaje de diversas técnicas.

A finales de la década de los 60 un psicólogo americano, Dean Miller sugirió que si el 99% de las personas no podía influir sobre determinadas funciones fisiológicas era debido a que, al ignorar como se comportaban las mismas, no podían influir sobre ellas. Según Miller, un tirador de dardos con los ojos vendados, no puede corregir la dirección del tiro ni la fuerza con la que debe lanzar el dardo ya que carece de la información necesaria -la vista- para poder corregir estos factores. Si acierta a la diana, será por casualidad, pero lo más probable es que no llegue a dar nunca en el blanco

Miller construyó un aparato dotado de electrodos sensibles conectados a un monitor en el que el pacientes podía ver como se comportaba la temperatura de la piel, enseñando a sus pacientes a relajarse y concentrarse para conseguir que al relajarse la vasculatura lisa de los vasos sanguíneos periféricos descendiera la temperatura de la piel.

Hoy día, se utilizan docenas de aparatos de biofeeback (*) para el control de diversas funciones fisiológicas y su uso está ampliamente reconocido por la medicina convencional como tratamiento único o como adyuvante de otras terapias. Son muy numerosos los estudios clínicos controlados en los que el biofeedback ha mostrado su eficacia en desórdenes como hipertensión, arritmias, cefaleas, incontinencia urinaria y fecal, vejiga neurogénica, impotencia masculina por problemas en la erección, dolor y otros muchos más