PREDNISONA EN VADEMECUM

PREDNISONA

DESCRIPCION

La prednisona es uno de los corticoides más utilizados en la clínica. Se trata de un fármaco activo por vía oral que se metaboliza en el hígado a prednisolona, la forma activa. En comparación con la cortisona, la prednisona es unas cuatro veces más potente y muestra una duración de su acción intermedia entre la de la hidrocortisona y la dexametasona. La prednisona se utiliza en numerosas condiciones inflamatorias y alérgicas. Al tener sólo una pequeña actividad mineralcorticoide, no se utiliza para tratamiento de la insuficiencia adrenal a menos de utilizar concomitantemente un mineralcorticoide.

Mecanismo de acción: los glucocorticoides son hormonas naturales que previenen o inhiben la inflamación y las respuestas inmunológicas cuando se administran en dosis terapéuticas. Los glucocorticoides atraviesan con facilidad la membrana celular y se unen con alta afinidad a receptores citoplasmáticos. La activación de estos receptores induce la transcripción y la síntesis de proteínas específicas. Algunas de las acciones mediadas por los glucocorticoides son la inhibición de la infiltración de leucocitos en los lugares inflamados, la interferencia con los mediadores de la inflamación, y la supresión de las respuestas humorales. La respuestas antiinflamatorios se deben a la producción de lipocortinas, unas proteínas inhibidoras de la fosfolipasa A2, enzima implicada en la síntesis del ácido araquidónico, intermedido de la síntesis de mediadores de la inflamación como las prostaglandinas o los leucotrienos. En consecuencia, los glucocorticoides reducen la inflamación y producen una respuesta inmunosupresora.

Fármacocinética: después de su administración oral, la prednisona se absorbe rápidamente alcanzándose los máximos niveles en sangre en 1-2 horas. El fármaco se une extensamente a las proteínas del plasma, en particular a la albúmina. Una vez en la circulación sistémica la prednisona se distribuye rápidamente en los riñones, intestinos, piel, hígado y músculos. En el hígado, la prednisona es metabolizada a prednisolona, el metabolito activo, la cual es a su vez metabolizada originando otros compuestos inactivos. Estos metabolitos inactivos, así como una pequeña cantidad del fármaco sin alterar son excretados en la orina. La semi-vida de eliminación es de 1 hora, mientras que los efectos se prolongan entre 18 y 36 horas.

INDICACIONES

Tratamiento a corto plazo de enfermedades reumáticas (como terapia adyuvante en crisis o exacerbaciones de espondilitis anquilosante, bursitis aguda y subaguda, tenosinovitis aguda inespecífica, artritis gotosa aguda, osteoartritis post-traumática, sinovitis y epicondilis):

Administración oral:

  • Adultos: las dosis suelen oscilar entre 5 y 30 mg una vez al día. Se deben ajustar individualmente en función de las respuestas
  • Niños: 0.05-2 mg/kg/día divididos en 4 administraciones

Tratamiento de enfermedades dermatológicas (pénfigo, dermatosis herpetiforme ampollosa, eritema multiforme severo, dermatitis exfoliativa, micosis fungoides, psoriasis grave, dermatisis seborreica grave)

Administración oral:

  • Adultos: se han administrado dosis de 60 a 250 mg de prednisona, equivalentes a 240-1000 mg/kg/dia de cortisona. Sin embargo, el tratamiento con altas dosis de corticoides en el eritema multiforme severo (síndrome de Stevens-Johnson) es objeto de controversias, ya que su administración ha sido asociada a una disminución de la supervivencia.

Tratamiento de las enfermedades del colágeno (en exacerbaciones o como terapia de mantenimiento en casos de lupus eritematoso sistémico, polimiositis o carditis reumática aguda)

Lupus eritematoso sistémico

Administración oral

  • Adultos: para las exacerbaciones se han utilizado dosis de 1-2 mg/kg/día y para el mantenimiento dosis de 5 a 10 mg/dia.

Tratamiento de la nefritis lúpica en combinación con fármacos citotóxicos (azatioprima, ciclofosfamida, clorambucil)

Administración oral

  • Adultos: en la enfermedad proliferativa mesangial focal moderada, suelen ser suficientes dosis de 0.25 mg/kg/día. En la enfermedad proliferativa difusa o focal grave, se han recomendado dosis de 1 mg/kg/día durante un mes, seguidas de una reducción gradual. En combinación con azatioprina o ciclofosfamida se han utilizado dosis de 60 mg una vez al día. Las dosis se deben ajustar a lo largo de 6 meses a 30-60 mg en días alternos

Tratamiento de la dermatomiositis sistémica (polimiositis) en combinación con azatioprina

Administración oral:

  • Adultos: se han usado dosis altas (60 mg una vez al día) y una vez controlada la enfermedad las dosis de han reducido a 5-10 mg en días alternos

Tratamiento de la carditis reumática, poliarteritis nodosa, etc)

Administración oral:

Adultos: ajustar la dosis individualmente. Las más usuales oscilan entre 5 y 60 mg una vez al día o en dosis divididas. Dependiendo de la indicación y de la respuesta las dosis se deben reducir gradualmente después de 1-2 semanas y discontinuar después de 4 semanas

Niños: 0.05-2 mg/kg/día divididos en 1 a 4 administraciones

Situaciones de alergia intratable por métodos convencionales (rinitis estacional, asma bronquial, dermatitis de contacto, reacciones de hipersensibilidad a fármacos)

Emergencias asmáticas en hospital:

Administración oral

  • Adultos: se recomiendan dosis de 120—180 mg/día divididos en 3—4 administraciones en 48 horas, seguidas de 60—80 mg/día hasta el volumen espiratorio máximo alcance el 70% del téorico
  • Niños: se recomienda 1 mg/kg cada 6 horas durante 48 hours, seguidos de 1—2 mg/kg/día (máximo: 60 mg/día) divididos en 2 dosis hasta el flujo espiratorio máximo alcance el 79% del teórico

Ataques agudos de asma:

Administración oral

  • Adultos: 40—60 mg en una dosis única o en 2 administraciones durante 3-10 días
  • Niños: 1—2 mg/kg/día (máximo: 60 mg/día) en una o dos dosis durante 3—10 días

Urticaria aguda o angioedema que no responde a los antihistamínicos

Administración oral

  • Adultos: se ha administrado dosis de 30 a 50 mg/día durante la fase última de la reacción aguda

Manifestaciones graves del síndrome de Behcet

Administración oral:

  • Adultos: se recomiendan dosis de 1 mg/kg una vez al día

Tratamiento de las exacerbaciones agudas de la esclerosis múltiple:

Administración oral:

  • Adultos: se han utilizado dosis de 200 mg/día durante una semana seguidas de 80 mg en días alternos durante un mes

Tratamiento de la meningitis tuberculosa o tuberculosis pulmonar controladas por un tratamiento antituberculoso adecuado

Administración oral:

  • Adultos: 5—60 mg/día divididos en 1 a 4 administraciones dependiendo de la condición. Los expertos recomiendan en la meningitis 60-80 mg una vez al día en el estadio 2 (presencia de defectos neurológicos focales o confusión) o en el estadio 3 (paraplejia o hemiplejia o estado de estupor). También se han utilizado alternativamente dosis de 0.5 a 1 mg/kg/día. Después de 1 o 2 semanas reducir gradualmente la dosis para discontinuar el tratamiento a las 5-6 semanas, en función de la sintomatología del paciente
  • Niños: 0.14—2 mg/kg/día o 4—60 mg/m2/día, divididos en 4 administraciones

Tratamiento de neoplasias, sola o en combinación con otros fármacos

Tratamiento paliativo de la leucemia linfocítica aguda:

Administración oral:

  • Adultos: 40-50 mg/m3 al día de forma continuada

Tratamiento paliativo de la leucemia linfocítica crónica:

Administración oral:

  • Adultos: 80 mg una vez al día durante los días 1 a 5 en combinación con clorambucil. Repetir el ciclo cada 2 semanas.

Tratamiento del mieloma múltiple:

Administración oral:

  • Adultos: 25—60 mg/m2 al dia durante 4 a 7 días en combinación con un agente alquilante. Repetir el ciclo cada 4-6 semanas.

Tratamiento paliativo de la enfermedad de Hodgkin:

Administración oral

  • Adultos: 40 mg/m2/día, los días 1—22, en combinación con mecloretamina, vincristina, vinblastina y procarbazida, reduciendo progresivamente las dosis. La quimioterapia se debe repetir cada 57 días (régimen MVVPP)

Alternativamente 40 mg/m2 /día en combinación con mecloretamina, vincristina, procarbazida, doxorrubicina, bleomicina y vinblastina los días 1 a 14. El ciclo se repite cada 28 días (régimen MOPP/APB)

Tratamiento de la hipercalcemia secundaria en algunas enfermedades neoplásicas:

Administración oral:

  • Adultos: 50—100 mg/día durante 3 a 5 días son usualmente efectivos para controlar la hipercalcemia secundaria algunos cánceres hematológicos. En otros tumores, puede ser efectivas dosis menores.

Tratamiento de condiciones inflamatorias intestinales:

Tratamiento las exacerbaciones de la enfermedad de Crohn

Administración oral:

  • Adultos: Inicialmente, 40—60 mg/día ajustando las dosis en funciòn de las respuestas. Algunos pacientes pueden necesitar un tratamiento crónico sienod en este caso las dosis más usuales entre 5—15 mg/día

Tratamiento de las exacerbaciones de la colitis ulcerosa

Administración oral_

  • Adultos: Inicialmente se recomiendan dosis de 40—60 mg/día, con una dosis máxima de 1 mg/kg/día. Suele observarse una mejoría de los síntomas a los 7-10 días. Reducir las dosis progresivamente a lo largo de 2-3 meses hasta la discontinuación total.

Tratamiento de otras condiciones no descritas con anterioridad:

Administración oral

  • Adultos: 5—60 mg/día en 1 a 4 administraciones, dependiendo de la condición tratada. Las dosis deben ser gradualmente reducidas después de 1-2 semanas hasta discontinuar el tratamiento por completo a lo largo de 4-6 semanas
  • Niños: 0.14—2 mg/kg/día o 4—60 mg/m2/días divididos en 4 admninsitraciones. En función de los síntomas, las dosis deben ser gradualmente reducidas después de 1 a 2 semanas hasta discontinuar el tratamiento por completo a lo largo de 4-6 semanas

Dosis máximas: en todos los casos, las dosis deben ser individualizadas siendo muy variables dependiendo de la naturaleza y gravedad de la enfermedad y de la respuesta del paciente. Aunque no existen unas dosis máximas absolutas, a partir de los 80 mg/día aumentan sensiblemente los efectos adversos.

En los pacientes con disfunción hepática, es preferible la administración de prednisolona que no requiere una metabolización. Las dosis de prednisona y prednisolona son equivalentes.

No se han descrito pautas específicas para los pacientes con insuficiencia renal. Sin embargo, no parecen ser necesarios reajustes en las dosis

CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES

Aunque el fabricante señala que la prednisona está contraindicada en pacientes con enfermedades fúngicas sistémicas, muchos investigadores opinan que este fármaco puede ser administrado a pacientes con cualquier tipo de infección siempre y cuando sea administrado concomitantemente un tratamiento antifúngico apropiado. Los corticoides en general, y la prednisona en particular, pueden enmascarar los síntomas de una infección y no deben ser utilizados en casos de infecciones víricas o bacterianas que no estén adecuadamente controladas mediante agentes anti-infecciosos. Son frecuentes las infecciones secundarias durante un tratamiento con corticoides.

Los corticoides pueden reactivar la tuberculosis, y por lo tanto no deben ser utilizados en pacientes con historia de tuberculosis, excepto si se encuentran controlados bajo un tratamiento adecuado. Los pacientes tratados con dosis inmunosupresoras de corticoides deben evitar el contacto con pacientes enfermos de varicela o sarampión. En el caso de un contacto deben recurrir inmediatamente a su médico. En general, los corticoides no deben ser utilizados en pacientes con infecciones por herpes. Los pacientes deben de ser advertidos para que contacten con su médico inmediatamente que noten síntomas de infección o se produzcan heridas durante un tratamiento con corticoides y durante los doce meses siguientes a la interrupción del tratamiento. En casos de cirugía, los pacientes deben informar al cirujano sobre los corticoides recibidos durante los doce últimos meses y la condición para la cual fueron prescritos.

El tratamiento con corticoides ha sido asociado a la rotura de la pared del ventrículo izquierdo en pacientes con infartos de miocardio recientes, por lo que deben ser utilizados con precaución en tales pacientes. Además, los corticoides producen edema, el cual a su vez puede exacerbar una insuficiencia cardíaca congestiva o producir hipertensión.

Los corticosteroides producen cataratas y exacerban el glaucoma cuando se administran crónicamente. Se recomienda una evaluación oftalmológica en los pacientes que reciban tratamiento corticosteroide tópico o sistémico durante largos períodos.

Los corticosteroides deben ser utilizados con precaución en los pacientes con enfermedades gastrointestinales debido a la posibilidad de una perforación intestinal y en los pacientes con enfermedades hepáticas que ocasionan albuminemia tales como la cirrosis. Aunque los corticosteroides se utilizan para tratamiento de las exacerbaciones agudas de algunas enfermedades gastrointestinales tales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, no se recomienda su utilización a largo plazo.

Otras condiciones que pueden empeorar bajo el tratamiento con corticosteroides son la osteoporosis, la enfermedad renal, las infecciones oculares por herpes simple, la diabetes mellitus, y la epilepsia.

Algunos pacientes con hipotiroidismo pueden mostrar una respuesta exagerada a los corticoides, por lo que estos deberán ser utilizados con precaución. De igual forma deben ser utilizados con precaución en los pacientes con miastenia grave que se encuentren bajo tratamiento con inhibidores de la colinesterasa. Se ha comunicado casos de debilidad muscular que han requerido respiración asistida al iniciarse un tratamiento en pacientes con miastenia grave . Los corticoides deben ser administrados con precaución en pacientes con coagulopatías o enfermedades tromboembólicas, ya que en ocasiones pueden aumentar la coagulabilidad de la sangre produciendo trombosis tromboflebitis y tromboembolismo.

Clasificación de la FDA de riesgo en el embarazo La prednisona se clasifica dentro de la categoría B de riesgo en el embarazo. Se han descrito casos de abortos prematuros, malformaciones palatinas y otros problemas cuando se han administrado corticoides durante el embarazo. En el caso de tener que administrar corticoides durante el embarazo, los pacientes deberán ser vigiladas cuidadosamente, en particular durante el parto debido a que el recién nacido puede mostrar una insuficiencia adrenal. Los corticoides se excretan en la leche materna y por lo tanto las mujeres tratadas no deben dar el pecho a sus bebés.
 
 

En general, los pacientes tratados con corticosteroides no deben ser inmunizados con vacunas a base de virus vivos, en particular cuando se utilizan en dosis inmunosupresoras. Se recomienda que las vacunas se lleven a cabo al menos 2 semanas antes de iniciar la administración del corticoide cuando este se va a utilizar en algún régimen quimioterápico o como inmunosupresor (por ejemplo en la enfermedad de Hodkin o en el transplante de órganos). Si el paciente debe ser vacunado después de un tratamiento corticoide, se recomienda esperar al menos 3 meses.

No se recomienda la administración crónica de corticosteroides a niños ya que estos fármacos retrasan el crecimiento óseo y los hacen más susceptibles a las infecciones, de manera que infecciones banales en niños normales pueden llegar a ser peligrosas e incluso fatales debido a la inmunosupresión inducida por los corticoides.

No se deben administrar corticoides en la enfermedad de Cushing, ya se que agravan los síntomas de esta enfermedad. Las dosis terapéuticas de corticoides administradas durante largos períodos de tiempo suprimen la función hipotalámica-pituitaria-adrenal y, si se discontinuan de forma abrupta pueden ocasionar una insuficiencia adrenal aguda. Es necesario, por tanto, discontinuar los corticosteroides de forma gradual teniendo en cuenta que la supresión hipotalámica-pituitaria-adrenal puede durar hasta 12 meses y que el paciente puede necesitar dosis suplementarias de corticoides en casos de estrés, cirugía y pérdida de sangre.

INTERACCIONES

Los inductores de las enzimas microsomales hepáticas incluyendo los barbitúricos, la fenitoína, la rifabutina y la rifampina pueden aumentar el metabolismo de los glucocorticoides. Aunque la prednisona es convertida en el hígado a su forma activa, la prednisolona, esta última es también metabolizada en el hígado y por lo tanto susceptible a una interacción si se añade alguno de estos fármacos. Puede ser necesario el reajuste de las dosis de prednisona si ésta se administra concomitantemente con alguno de estos fármacos, en particular con con rifampina o rifabutina. Por el contrario, la inhibición de las enzimas hepáticas producidas por el ritonavir puede incrementar los niveles plasmáticos de prednisona.

Los estrógenos aumentan las concentraciones de transcortina, reduciendo la cantidad de cortisona y de otros corticoides libres. Además los estrógenos aumentan el aclaramiento de la prednisolona, por lo que esta interacción puede también aplicarse a la prednisona. Por lo tanto, la administración de estrógenos puede alterar los efectos de los corticoides siendo a veces necesarios reajustes de las dosis.

El riesgo de reacciones adversas gastrointestinales producidas por los fármacos antiinflamatorios no esteroídicos aumenta si se administra concomitantemente un corticoide. Los niveles séricos de salicilatos pueden aumentar si se discontinua la administración de prednisona al cesar la influencia que el corticoide tiene sobre su metabolismo.

Los efectos hipokaliémicos de la terapia corticosteroide pueden ser incrementados por la administración de otros fármacos que producen una depleción de potasio como los diuréticos tiazídicos, la furosemida o la amfotericina B. Se recomienda monitorizar los niveles de potasio en los pacientes que reciban ambos tratamientos.

Los glucocorticoides interaccionan con los inhibidores de la colinesterasa, produciendo una debilidad muscular grave en los pacientes con miastenia grave. A pesar de ello, a veces se utilizan en el tratamiento de esta condición.

Las vacunas a base de microorganismos muertos o inactivados no representan ningún peligro para los pacientes tratados con corticoides, si bien la respuesta inmune no es tan buena como la conseguida en personas normales y pueden ser necesarias dosis de recuerdo. Las vacunas con virus vivos no deben ser administradas a los pacientes tratados con corticoides, que se encuentran inmunodeprimidos, debido a la posibilidad de una replicación de los virus y de reacciones adversas. Los pacientes tratados con dosis elevadas de corticoides no deben ser expuestos al contacto de otras personas que hayan recibido la vacuna oral de la polio.

Aunque en raras ocasiones los corticoides aumentan la coagulabilidad de la sangre, los pacientes tratados con heparina o warfarina pueden experimentar una pérdida del efecto clínico. Además, se ha asociado el tratamiento corticosteroide a hemorragias gastrointestinales, por lo que la prednisona se deberá utilizar con precaución en los pacientes anticoagulados.

El metabolismo de los corticoides se encuentra aumentado en el hipertiroidismo y disminuido en el hipotiroidismo. Pueden ser necesarios reajustes en sus dosis si se añaden o discontinuan hormonas tiroideas o fármacos antiroideos.

Los corticoides sistémicos aumentan los niveles de glucosa existiendo una interacción fármacodinámica entre los corticoides y todos los fármacos antidiabéticos. La administración de corticoides a diabéticos requiere un reajuste de las dosis de insulina o de antidiabéticos orales. Cuando la metformina se coadministra con corticoides pueden aumentar las concentraciones plasmáticas de lactato, con el correspondiente riesgo de una acidosis láctica.

La administración concomitante de L-asparaginasa con corticoides puede resultar en una hiperglucemia aditiva, debido a que esta enzima inhibe transitoriamente la producción de insulina.

Los pacientes que reciban concomitantemente digoxina y corticosteroides pueden desarrollar arritmias o toxicidad digitálica debido a la hipokaliemia inducida por los mismos. Por la misma razón la dofetilida puede incrementar sus efectos arritmogénicos y puede aumentar el bloqueo neuromuscular asociado a los bloqueantes neuromusculares no despolarizantes. El riesgo de toxicidad cardíaca inducida por el isoproterenol aumenta con la administración concomitante de corticoides o metilxantinas. Se han descrito infarto de miocardio, fallo cardíaco y muerte al administrar infusiones intravenosas de isoproterenol a pacientes asmáticos tratados con corticoides.

Los corticosteroides administrados antes o al mismo tiempo que la terapia fotodinámica pueden reducir la eficacia del porfímero.

La mifepristona muestra una acción antiglucocorticoide y puede antagonizar los efectos estos, por lo que está contraindicada en los pacientes tratados con prednisona a largo plazo.

En el caso de la nevirapina, los corticoides pueden aumentar la severidad del rash que se observa durante las primeras seis semanas de tratamiento. Por lo tanto no se recomienda la administración de prednisona para prevenir el rash asociado a la nevirapina.

 
 

REACCIONES ADVERSAS

La administración prolongada de dosis fisiológicas de sustitución de los glucocorticoides en casos de insuficiencia adrenal no suele ocasionar reacciones adversas, aunque la prednisona no es el fármaco de elección para estos casos.

En los tratamientos farmacológicos, las reacciones adversas dependen de las dosis y de la duración del tratamiento. Grandes dosis durante tratamientos cortos no suelen ocasionar reacciones adversas, pero la administración crónica conduce a una atrofia corticoadrenal y a una depleción generalizada de las proteínas, caracterizada por miopatía, osteoporosis, fracturas y necrosis óseas y deterioro de la cicatrización. Estos estos efectos son más frecuentes en los pacientes de más edad o debilitados. Las mujeres postmenopaúsicas han de ser vigiladas durante un tratamiento con corticosteroides por ser mayor el riesgo de osteoporosis. En los niños, la administración de corticoides produce un retraso del crecimiento.

Los corticosteroides pueden reactivar la tuberculosis y no deben de ser utilizados en pacientes con tuberculosis activa a menos de que simultáneamente se mantenga un tratamiento antituberculoso adecuado.

La administración prolongada de corticoides puede ocasionar edema e hipertensión, y en pacientes susceptibles, puede desarrollarse una insuficiencia cardíaca congestiva.

Aunque en los corticoides se utilizan para el tratamiento de enfermedad de Graves, pueden producir reacciones adversas oculares tales como exoftalmos, cataratas, e hipertensión ocular que puede resultar en glaucoma o lesiones del nervio ocular, incluyendo neuritis óptica. Se han descrito casos de alteraciones permanentes o temporales de la visión después de la administración de corticoides.

Las infecciones fungicidas o víricas pueden ser exacerbadas por tratamiento con corticosteroides.

El tratamiento prolongado con un corticosteroides puede afectar al sistema endocrino, producir irregularidades menstruales, hiperglucemia y agravación de la diabetes mellitus en pacientes susceptibles. Los efectos gastrointestinales asociados a la administración del corticoides incluyen náusea/vómitos, anorexia y pérdida de peso. También se han comunicado casos de diarrea, constipación, dolor abdominal, úlceras esofágicas, gastritis y pancreatitis. Por el contrario no se ha demostrado que la incidencia de úlcera péptica sea mayor en los pacientes tratados con corticoides en comparación con los controles en contra de lo que se pensaba antiguamente.

Entre los efectos adversos neurológicos hay que destacar las cefaleas, insomnio, vértigo, neuropatía isquémica periférica, convulsiones y cambios electroencefalográficos. También se han comunicado alteraciones mentales tales como depresión, ansiedad, euforia, cambios de personalidad y psicosis

Son varios los efectos dermatológicos asociados al tratamiento corticosteroide. Algunos de ellos son atrofia de la piel, acné, eritema facial, estrías, petequias, hirsutismo y equimosis. La reacciones de hipersensibilidad se manifiestan como urticaria, dermatitis alérgica y angiodema.

El tratamiento con corticoides a largo plazo ocasiona la supresión del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) efecto que puede reducirse administrando estos fármacos en días alternos. La supresión HPA puede requerir aumentos de las dosis durante períodos de estrés fisiológico y, si se discontinua tratamiento de forma abrupta, puede ocasionar una insuficiencia adrenal aguda que se caracteriza por anorexia, letargia, náuseas, vómitos, cefaleas, fiebre alta, mialgia, dermatitis exfoliativa, pérdida de peso e hipotensión. También se han comunicado aumentos de la presión intracraneal con papiledema al discontinuar un tratamiento corticoide.

Se han descrito casos de trombocitopenia en algunos pacientes tratados con altas dosis de corticosteroides

Otros efectos adversos raras veces observados son palpitaciones, taquicardia sinusal, glositis, estomatitis e incontinencia urinaria. Ocasionalmente, los corticosteroides pueden reducir las concentraciones plasmáticas y vitaminas C y A

PRESENTACIONES

  • DACORTIN, comp. 2.5 mg MERCK
  • DACORTIN, comp. 5 mg MERCK
  • DACORTIN, comp. 30 mg MERCK

Asociada a otros fármacos

FIACIN 100 Sup (indomatacina + prednisona) MADAUS

 
 

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Monografía apta para discapacitadis Monografía revisada el 5 de Marzo de 2005. Equipo de Redacción de IQB  
   
 
 
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