GLIQUIDONA EN VADEMECUM

Vademecum

GLIQUIDONA
 
Nota importante

DESCRIPCION

La gliquidona es una sulfonilurea hipoglucemiante de larga duración, utilizada en el tratamiento de la diabetes tipo 2 no controlada con la dieta y el ejercicio. Pertenece a los antidiabéticos orales de segunda generación.

Mecanismo de acción: como todas las sulfonilureas, la gliquidona es un bloqueante de los canales de potasio, que estimula la producción de insulina en las células beta pancreática de los islotes de Langerhans, de forma similar a la glucosa. La gliquidona se une a un receptor específico acoplado al canal de potasio dependiente de ATP, produciendo su cierre y disminuyendo la permeabilidad de la membrana a dicho ion. Esto desencadena la aparición de un potencial de membrana que estimula la apertura de canales de calcio dependientes de voltaje, lo que aumenta los niveles de calcio intracitoplasmáticos, activándose una cascada de kinasas que dan lugar a la liberación de insulina.

Además, la gliquidona podría presentar unos efectos extrapancreáticos, mejorando la sensibilidad de la insulina en los tejidos. Se desconoce si este efecto se debe a una acción sobre los receptores de insulina o sobre los mecanismos efectores de la misma.

Finalmente, se ha podido comprobar que las sulfonilureas son capaces de inhibir la gluconeogénesis hepática.

Farmacocinética: después de una dosis oral, la gliquidona se absorbe rápida y completamente. La duración de los efectos oscila entre 6 y 12 horas. La gliquidona se une extensamente a las proteínas del plasma (> 90%). Se metaboliza casi por completo en el hígado, dando lugar a metabolitos inactivos. Se elimina por bilis a las heces (95%) en forma de metabolitos inactivos. La semivida de eliminación de la gliquidona es de 1.5 horas.

 

 

INDICACIONES Y POSOLOGIA

Tratamiento de la diabetes tipo2 no controlada con la dieta y el ejercicio:

Administración oral

  • Adultos: Se iniciará el tratamiento con una dosis de 15 mg/24 horas. Tras 7 días de tratamiento, se ajustará la dosis en función de la glucemia, a razón de 15 mg a intervalos semanales, hasta alcanzar los niveles de glucemia normales. La dosis de mantenimiento oscila entre 15-120 mg/24 horas. Las dosis usuales de 45-60 mg diarios se deben administrar divididas en 2-3 tomas, la mayor de las cuales debe ser la de la mañana (desayuno). No se recomiendan dosis mayores de 60 mg en la misma toma, ni dosis diarias mayores de 120 mg.
  • Niños: No se ha evaluado la seguridad y eficacia en niños y menores de 18 años.

Las dosis de hasta 30 mg diarios deben administrarse en una única dosis al día hasta 30 minutos antes o durante el desayuno.

 

CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES

La gliquidona está contraindicada en pacientes con alergia a las sulfonilureas o hipersensibilidad a cualquier otro componente de la formulación. Podrían aparecer reacciones cruzadas con otros fármacos estructuralmente similares, por lo no se recomienda administrarla en caso de hipersensibilidad a sulfamidas o tiazidas.

Se recomienda controlar periódicamente los niveles de glucemia y de hemoglobina glicosilada para determinar la eficacia del tratamiento, Si de desarrollase hipoglucemia las dosis se reajustarán y se vigilará la glucemia durante varios días.

En el caso de una grave hipoglucemia con pérdida del conocimiento o un coma hipoglucémico, deberá tratarse de inmediato con glucosa al 50%, seguida de infusión de glucosa al 10%, manteniendo los niveles de glucosa por encima de 100 mg/dl. En el caso de cetoacidosis diabética con o sin coma diabético, y en pacientes hiperglucémicos sometidos a intervenciones quirúrgicas o en los que aparezca infección severa o traumatismo grave, se recomienda un tratamiento previo con insulina antes de utilizar la gliquidona.

Se recomienda suspender el tratamiento si apareciese ictericia colestásica o alteraciones dermatológicas persistentes.

La gliquidona se metaboliza en el hígado, por lo que en caso de una insuficiencia hepática podría producirse una reducción de su aclaramiento, con el consiguiente riesgo de hipoglucemia grave. Se recomienda monitorizar frecuentemente la glucemia en pacientes con insuficiencia hepática moderada o leve. La gliquidona está contraindicada en en pacientes con insuficiencia hepática severa.

Existen datos contradictorios acerca de los efectos de las sulfonilureas sobre la función tiroidea. Se recomienda monitorizar los niveles de hormonas tiroideas T3 y T4, y suspender la administración de la gliquidona en caso de una disminución de las mismas.

En los pacientes tratados con sulfonilureas se ha observado un aumento de la incidencia de mortalidad por complicaciones cardiovasculares. El bloqueo de los canales de potasio podría inhibir los mecanismos adaptativos del miocardio frente a una isquemia, por lo que se recomienda valorar el tratamiento en estos pacientes.

La gliquidona, al igual que otros antidiabéticos, puede perder eficacia terapéutica al cabo del tiempo, debido a una progresión de la enfermedad, interacciones medicamentosas, enfermedades asociadas, a incumplimientos de la dieta o del ejercicio o a una disminución de la efectividad de la gliquidona. En estos casos, se deben considerar otras alternativas terapéuticas tales como la administración de insulina.

 

 
Clasificación de la FDA de riesgo en el embarazo

La gliquidona se clasifica dentro de la categoría C de riesgo en el embarazo. No existen ensayos adecuados y bien controlados en seres humanos, por lo que no se recomienda su utilización durante el embarazo.
Se sabe que existe una una relación entre los niveles anormales de glucosa y la aparición de malformaciones congénitas, por lo que se recomienda controlar los niveles séricos maternos de glucosa. El agente de elección para normalizar dichos niveles en estas pacientes es la insulina.

Se desconoce si la gliquidona se excreta con la leche materna, aunque otras sulfonilureas sí lo hacen. Debido al riesgo de producir hipoglucemia en el lactante, se recomienda suspender la lactancia materna o evitar la administración de este medicamento.

 

 
 

INTERACCIONES

Aunque no se han realizado muchos estudios para comprobar las posibles interacciones de la gliquidona con otros fármacos, como ocurre con todas las sulfonilureas, los anabolizantes hormonales podrían potenciar los efectos hipoglucemiantes de las sulfonilureas, probablemente por una estimulación del metabolismo celular, con el consiguiente aumento del consumo de glucosa.

Loas antagonistas del calcio podrían ocasionar hiperglucemia, debida probablemente al bloqueo de la liberación de la insulina. Estos fármacos podrían disminuir los efectos de las sulfonilureas, por lo que se recomienda monitorizar periódicamente la glucemia y reajustar la dosis del antidiabético si fuera necesario.

Los anticoagulantes orales podrían potenciar los efectos de las sulfonilureas debido probablemente a un desplazamiento de la sulfonilurea de sus sitios de unión a proteínas plasmáticas.

Los antidiabéticos orales como biguanidas, gliptinas, inhibidores de la alfa-glucosidasa, y glitazonas producen efectos hipoglucemiantes aditivos a los de la gliquidona. Puede ser necesario reajustar las dosis de gliquidona al aumentar el riesgo de aparecer hipoglucemia.

Los anticonceptivos orales estrogénicos, sobre todo con etinilestradiol, pueden reducir los efectos de las sulfonilureas, con el consiguiente riesgo de hiperglucemia. Se recomienda controlar la glucemia y reajustar las dosis de gliquidona si fuera necesario.

Los antidepresivos tricíclicos podrían potenciar los efectos de las sulfonilureas, con el consiguiente riesgo de hipoglucemia. No se conoce el mecanismo.

Los antifúngicos azólicos (fluconazol, ketoconazol) inhiben el metabolismo de las sulfonilureas, aumentando los niveles plasmáticos de estas y produciendo en ocasiones hipoglucemia.

Los barbitúricos podrían disminuir los efectos de los antidiabéticos orales, con el consiguiente riesgo de hiperglucemia.

Los beta-bloqueantes ejercen acciones complejas sobre la capacidad del cuerpo para regular la glucosa en sangre y pueden prolongar la hipoglucemia al interferir con la glucogenolisis (secundaria al bloqueo de las acciones compensatorias de epinefrina) o pueden promover la hiperglucemia (mediante la inhibición de la secreción de insulina y la disminución de la sensibilidad del tejido a la insulina). Debida a que la secreción de insulina es mediada por los receptores beta2, los beta-bloqueantes, particularmente los agentes no selectivos, pueden antagonizar directamente el principal efecto beneficioso de las sulfonilureas. Además, los beta-bloqueantes pueden bloquear la taquicardia y exagerar la respuesta hipertensiva a la hipoglucemia. Los beta-bloqueantes selectivos, tales como acebutolol, atenolol, metoprolol, o penbutolol, antagonizan los receptores beta2 menos de agentes no selectivos y, como resultado, pueden causar menos problemas con la regulación de la glucosa en la sangre, aunque todos los beta-bloqueantes todavía pueden enmascarar la respuesta taquicardia a la hipoglucemia.

La administración de sulfonilureas aumentaba los niveles séricos de ciclosporina, con el consiguiente riesgo de nefrotoxicidad. El efecto podría ser debido a la inhibición del metabolismo hepático de la ciclosporina. Se recomienda disminuir las dosis de ciclosporina un 25%.

La administración de clofibrato con sulfonilureas puede dar lugar a hipoglucemia. Se desconoce cuál es el mecanismo de la interacción, pero podría deberse a un desplazamiento de la unión a proteínas de la sulfonilurea por parte del clofibrato, a una disminución a la resistencia a la acción de la insulina o a una competición con la eliminación renal. Se recomienda monitorizar la glucemia y reajustar la posología de la sulfonilurea si fuera necesario.

Los corticoides, presentan efectos diabetógenos, por lo que podrían disminuir los efectos de todos los antidiabéticos incluyendo la insulina. Es necesario monitorizar la glucemia y reajustar la posología de la sulfonilurea o de la insulina.

Igualmente al administrar diazóxido a pacientes en tratamiento con una sulfonilurea podría producirse una disminución de los efectos hipoglucemiantes, debido al parecer al efecto diabetógeno del diazóxido, que inhibe la secreción pancreática de insulina. Se recomienda monitorizar la glucemia y reajustar su posología si fuera necesario.

La administración conjunta de una sulfonilurea junto con un diurético tiazídico podría dar lugar a una pérdida del control glucémico. Los diuréticos tiazídicos parecen inhibir la producción de insulina por un mecanismo desconocido, aunque podría ser debido a la depleción de los niveles de potasio. Se recomienda vigilar la glucemia y en caso de aparecer una hipoglucemia, suspender la administración del diurético, reajustar la posología de la sulfonilurea o administrar suplementos de potasio.

La fenfluramina aumenta la captación de glucosa por parte del músculo esquelético, por lo que podría presentar acción hipoglucemiante intrínseca. Existe el riesgo de potenciar los efectos terapéuticos de las sulfonilureas, con el consiguiente riesgo de hipoglucemia, por lo que se aconseja evitar la asociación.

La fenitoína en dosis altas parece disminuir la liberación de insulina al disminuir los niveles de sodio por estimulación de la bomba sodio-potasio. Podría dar lugar a una disminución de los efectos terapéuticos de las sulfonilureas, con el riesgo de pérdida del control de la diabetes. Podría ser necesario disminuir las dosis de la fenitoína o aumentar la de las sulfonilureas.

Las fenotiazina podrían ocasionar una disminución de la liberación de insulina, por lo que existe un riesgo teórico de que se produzca una disminución en la eficacia de las sulfonilureas.

El gemfibrozilo podría potenciar la acción y/o toxicidad de la gliquidona.

Puede producirse una hipoglucemia en pacientes tratados con sulfonilureas y heparina, debidos probablemente al desplazamiento de la sulfonilurea de sus sitios de unión a proteínas. Se recomienda evaluar la glucemia y si fuera necesario, reajustar la posología.

Los IMAO podrían potenciar los efectos de los antidiabéticos, favoreciendo la aparición de hipoglucemia. Se recomienda extremar las precauciones cuando se administren conjuntamente ambos fármacos, y disminuir la dosis de la sulfonilurea si fuera necesario.

La isoniazida parece afectar a la formación de glucógeno, reduciendo la utilización de la glucosa, y podría disminuir la producción de insulina, con el consiguiente riesgo de disminuir la eficacia de las sulfonilureas. Se recomienda controlar periódicamente la glucemia y reajustar la posología si fuera necesaria.

La rifampicina, podría inducir el metabolismo hepático de las sulfonilureas, con la posibilidad de una disminución de los efectos del antidiabético. Se aconseja monitorizar la glucemia y reajustar la posología de la sulfonilurea si fuera necesario.

Los salicilatos en dosis altas pueden ocasionar hipoglucemia que podría deberse al desplazamiento de la unión a las proteínas plasmáticas de la sulfonilurea. Se aconseja monitorizar la glucemia y reajustar la posología si fuera necesario. Se puede sustituir el salicilato por ibuprofeno, que no parece afectar tanto a la farmacocinética de las sulfonilureas.

Los efectos de las sulfonilureas, incluyendo la gliquidona, podrían ser potenciados por las sulfamidas. Esta interacción podría deberse al desplazamiento de la sulfonilurea de sus sitios de unión a las proteínas plasmáticas y/o a la inhibición del metabolismo de la sulfonilurea. Puede ser necesario reajustar la dosis de la sulfonilurea si fuera necesario.

Las tetraciclinas tienen un efecto hipoglucemiante intrínseco al bloquear el efecto hiperglucemiante de las catecolaminas que puede potenciar el efecto de la gliquidona.

El alcohol puede dar lugar a variaciones impredecibles de la glucemia, siendo especialmente peligrosa la hipoglucemia. Además, se han descrito casos de reacciones tipo disulfiram, probablemente debidas a una respuesta anormal de los vasos sanguíneos pequeños inducida por la gliquidona. Se aconseja evitar el consumo de alcohol.

 

 
 

REACCIONES ADVERSAS

Los efectos adversos de la gliquidona son similares a los de la clorpropamida, aunque de forma menos acentuada y frecuente. En la mayor parte de los casos, las reacciones adversas afectan principalmente a los sistemas endocrino y gastrointestinal.

Digestivas: son frecuentes (1-9%) las náuseas, vómitos, hiperacidez gástrica, dolor epigástrico, anorexia, estreñimiento o diarrea. Se puede reducir la incidencia de estas reacciones adversas dividiendo la dosis diaria en dos tomas.

Hepáticas: se han descrito casos de incremento de transaminasas. Ocasionalmente puede aparecer ictericia colestática, debiéndose suspender el tratamiento. se pueden producir un importante y progresivo incremento de la fosfatasa alcalina.

Neurológicas/psicológicas: es frecuente (1-9%) la presencia de cefalea, mareo y parestesia.

Hematológicas: en raras ocasiones se han descrito discrasias sanguíneas como anemia (anemia hemolítica, aplásica), leucopenia con o sin agranulocitosis, linfocitosis o trombopenia. Estas discrasias suelen aparecer en las 6 primeras semanas de tratamiento y revierten al suspender la administración de gliquidona. Puede aparecer en algunas ocasiones crisis de porfiria.

La hipoglucemia cursa con cefalea, sensación de hambre intensa, náuseas, vómitos, somnolencia, nerviosismo, agresividad, reducción de la concentracion, depresión del SNC, confusión, trastornos de la visión, temblor, vértigos, exceso de sudoración, taquicardia, ansiedad, HTA, palpitaciones, arritmia cardíaca, delirio, convulsiones y bradicardia. Puede aparecer sobre todo al iniciar el tratamiento, y especialmente en pacientes ancianos, con insuficiencia hepática o renal o tratados con altas dosis de gliquidona u otros hipoglucemiantes orales.

La presencia de un síndrome de secrección inadecuada de ADH reversible es bastante rara. Este síndrome cursa con edema, hiponatremia, confusión mental, mareos, náuseas y vómitos.

Es común (1.5%) la aparición de reacciones de hipersensibilidad, con prurito, eritema, dermatitis o erupciones exantemáticas, que suelen desaparecer al suspender el tratamiento. Se han descrito casos de reacciones de fotosensibilidad. Es excepcional la presencia de eritema multiforme, síndrome de Stevens-Johnson, eritema nudoso o dermatitis exfoliativa.

Es frecuente el aumento de peso de varios kilos, debido probablemente a un aumento de la liberación de insulina, con la consiguiente activación de la lipogénesis.

La sobredosis con gliquidona da lugar a fenómenos de hipoglucemia. Se puede apreciar la aparición de hormigueo en los labios y la lengua, náuseas, vómitos, dolor epigástrico de intensidad moderada, letargia, confusión, agitación o nerviosismo. Puede aparecer un incremento de la actividad simpática, con taquicardia, sudoración, sensación intensa de hambre y temblores. En los casos más graves se han descrito convulsiones, estupor, coma y muerte.

La hipoglucemia leve o moderada, en la que no existe pérdida de la conciencia se trata con la administración de azúcar (caramelos o zumos) glucosa por vía oral y el reajuste posológico de la sulfonilurea. Se aconseja monitorizar al paciente hasta lograr una estabilización de su glucemia.

La hipoglucemia severa, aunque es rara, requiere hospitalización. Si aparece coma hipoglucémico, se recurrirá a la administración intravenosa en bolus de glucosa concentrada al 50%, y posteriormente al mantenimiento de los niveles de glucemia con una infusión de glucosa al 10%, de forma que se alcance una glucemia alrededor de 100 mg/dl. En ocasiones puede ser precisa la administración de glucagón o corticoides intravenosos. Se debe monitorizar al paciente durante varios días, debido a que la hipoglucemia podría recurrir.

La administración de carbón activo puede reducir la absorción de las sulfonilureas.

 

 

PRESENTACIONES

Glurenor, comp 15 y 30 mg. YAMANOUCHI

En algunos países la gliquidona no está comercializada.

 

 
 

REFERENCIAS

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  Monografía revisada el 26 de Junio de 2014.Equipo de redacción de IQB (Centro colaborador de La Administración Nacional de Medicamentos, alimentos y Tecnología Médica -ANMAT - Argentina).
 
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